Vacaciones son vacaciones

El 2016 estaba por acabar cuando los papás de Julia y David acudieron a consejería. No los veía en años, el tiempo había volado, sus hijos estaban grandes. Algo, sin embargo, seguía igual: su preocupación porque con las vacaciones los chicos tomen clases, talleres, inicien las actividades que irían a realizar hasta el próximo diciembre.

Tenían un problema: sus hijos habían empezado a quejarse. Cada vez tenían menos ganas de aprender y salir a divertirse. ¿Qué estaba ocurriendo?

Conversé con cada uno por separado. Julia era un mar de quejas, se moría de sueño, pues la levantaban temprano aún en vacaciones. Para David ese no era el problema, lo que lo hartaba era no poder jugar en el parque con sus amigos, montar bicicleta en lugar de ir a entrenar fútbol.

Les pedí que hagan una lista de las actividades que habían hecho el 2016. Quedé espantada. No solo por la cantidad, ¡sus padres las habían elegido todas!

Desarrollaron una prueba de intereses y actividades. Resultó que Julia sueña con hacer teatro y arte y, su hermano, quiere pasar más tiempo con sus amigos en el parque y mejorar en natación.

Conversé con sus padres, reconocieron que no consultan con sus hijos, que incluso les arman los horarios. Les hice ver que los chicos están cansados, que ya no disfrutan porque no toman en cuenta sus reales intereses. ¡Que necesitaban vacaciones! Y también compartir en familia.

Entendieron. En consecuencia, este verano está siendo realmente divertido para todos. Los chicos han vuelto a ser los de antes, realizan actividades y también están descansando, porque, si no, ¿para qué son las vacaciones?

Lucero Calderón

Educadora especializada en armonizar a niños y adolescentes que suelen sacarle canas verdes a sus profesores, dirige el centro psicopedagógico Tangram. Es además la consultora familiar del programa “Bien por Casa”, que transmite TV Perú.

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