¿Tomas bebidas energizantes?

Estas bebidas fueron creadas para brindar estado de alerta y vitalidad ante el esfuerzo extra -físico o mental-, en especial a personas que trabajan en horarios nocturnos. Es decir, su consumo prudente y oportuno no tendría por qué ser un riesgo para la salud.

Se transforma en un riesgo, sin embargo, si se ingieren con bebidas alcohólicas (práctica común entre los adolescentes), se consumen varias latas del producto o se recurre a este como rehidratante o revitalizante durante el ejercicio físico o el trabajo mental, respectivamente.

Una bebida energizante (que es muy distinta a una rehidratante) no tiene alcohol, es generalmente gasificada y puede contener cafeína, carbohidratos, aminoácidos, vitaminas y efectos de extractos vegetales como guaraná o ginseng.

En concentraciones moderadas, la cafeína ofrece efectos estimulantes en nuestro cerebro: puede producir la sensación de vitalidad y fuerza, insomnio, disminuir el apetito y la sensación de fatiga, generar arritmia y taquicardia, alterar el ritmo cardiaco, aumentar la presión arterial.

Dosis elevadas de cafeína (tres o cuatro latas, por ejemplo) provocan irritabilidad, nerviosismo, insomnio, aumento de excreción de orina, temblores, excitación, convulsiones, nauseas, gastritis.

De ser combinada con alcohol, inicialmente la persona mantendrá una sensación de euforia. De llegar el nivel de alcohol a cierta concentración en la sangre, se presentarán mareos, incoordinación y todos los efectos nocivos del alcohol. Juntos, la cafeína y el alcohol, son un poderoso diurético. Esto, sumado a la pérdida de líquidos durante el baile, podría llegar a producir una peligrosa deshidratación. Considérelo.

Sara Abu Sabbah

Graduada en Negocios Internacionales, fue ama de casa hasta que decidió hacer una segunda carrera –Nutrición- porque creyó que le sería útil para formar a sus hijos. No imaginó que ello la llevaría a la conducción del sintonizado programa “Siempre en Casa”, de RPP.

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