Picante de papas con cuy frito caracino

Ingredientes (para 1 persona)

1 cuy beneficiado de aproximadamente 650 g

½ kilo de papa andina, negra o Yungay.

1 litro de aceite vegetal.

150 g de ajo molido.

150 g de ají panca molido.

Sal al gusto.

Preparación

Sancochar las papas peladas (no botar el agua). Echar bastante sal y ajo al cuy y sumergirlo en un perol con aceite a fuego lento. Cuando la piel esté medio gelatinosa, subir a fuego fuerte hasta que esté crocante (durante unos 10 minutos). En un perol con un poco de aceite y a fuego lento, mezclar las papas sancochadas con el ají panca molido. Debe estar bien dorado. Verter un poco del agua con que se sancocharon las papas. Para servir, acompañar el plato con un poco de trigo sancochado.

Para preparar el ají panca se usa ají panca, ají mirasol y se dora bien con bastante ajo.

El Tarwi
Pasaje Ayulo 131, Jesús María. Teléfono: 423-2389
Lali, su madre, no llegó a conocer este local. Falleció diez años atrás, poco antes de que fuese inaugurado. Ella, sin embargo, fue quien le cambió la vida a Doris y a Rocío -a su hermana y a su hija, respectivamente- el día que las convenció de abrir el restaurante de cocina tradicional ancashina que -estaba convencida- no existía en la capital. Uno donde pudiera darle curso a un cuy como el que solía preparar su recordada madre; allá, en su añorado Caraz. Rocío Orihuela está al frente de este, el segundo local de El Tarwi. Del primero, el que abrieron en Santa Catalina con los cinco mil soles que les prestó mamá, está a cargo Doris; o Achi, como todos llaman a la mejor cocinera de la familia. Esa fue una de las razones, precisamente. ¿La otra? Que a los 22, tras cuatro años laborando en Promperú, Rocío se quedó sin chamba, y para engreír a mamá decidió cocinarle. “¿Qué quieres comer hoy?”. “Hazme esto, esto y esto…”. “Oye, ¿y tú?”. Día a día, Lali quedaba más asombrada por la sazón que había desarrollado su hija. Fue entonces que habló con las dos, y dos meses después, el 27 de setiembre de 2002, fue la inauguración. El comienzo fue duro. Rocío recuerda que llamó a su madre el día que vendieron ocho menús. Hoy, solo en ese local se expenden 120; y en Mistura, su récord, fue servir 16 mil platos de cuy durante toda una feria. Fue así que se lesionó un brazo. Achi tiene 74 y nadie la saca de su cocina. Lali les cambió la vida, aunque no solo a ellas, sino a todos los que ahora colaboran con este sabroso negocio familiar. Eso sí, Rocío precisa: “Lo nuestro es cocina tradicional, nada de fusión. Aquí se cocina tal como lo hacía mi abuela, en Caraz”.
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