Pastel de choclo

Ingredientes para 12 porciones

– 1 kilo de choclo desgranado.

– 1 taza de azúcar.

– 8 huevos.

– 1 cucharada de polvo de hornear.

– 3 cucharadas de chuño.

– 50 g de mantequilla.

– 15 g de manteca.

– 1 tarro de leche evaporada.

Preparación

Licuar un puñado de choclo con leche hasta el tope de las cuchillas, seguir con otro puñado y más leche hasta terminar con todo el choclo. La mezcla no debe estar aguada. Añadir un poco de azúcar y verter en un bol. Licuar las yemas de los huevos con polvo de hornear, chuño y un poco de azúcar; y añadir al bol. También la mantequilla y la manteca derretidas en una sartén o microondas. Batir las claras hasta que levante, echar lo que resta de azúcar y unir al bol. Mezclarlo todo bien, verterlo a una fuente y meterlo al horno por una hora (si es en cocina, hora y media). Primero a fuego alto, hasta que luzca un poco seco, y a partir de entonces a fuego bajo.

 

Tabla Caliente
Tienda 13, Residencial San Felipe, Jesús María. Teléfono: 461-4519
Primero fue un pinball. José Rouillon, su padre, lo debió abrir el 82, cuando en la Residencial San Felipe aún no había oficinas ni restaurantes, recuerda María Fe. Papá administró una cadena de casas de juegos electrónicos hasta que la hiperinflación y el terrorismo terminaron de ahuyentar a la clientela. Entonces mamá tomó la batuta, rebautizó el local como Tabla Caliente y empezó como cafetería. Al mes –María Fe lo tiene clarito- una señora les preguntó si hacían menú. Margarita Camino, quien en casa daba de comer a diez bocas cada día, no sabía qué era eso. ¿Menú? Una vez que lo supo, anunció: “¡Mañana hago!”. Ocurrió hace más de veinte años, María Fe tiene ahora 29 y no lo ha olvidado; no podría, pues esa vecina de la residencial y su esposo, desde entonces almorzaron siempre allí, en el restaurante que ahora ella ayuda a manejar a su madre. A la salida del colegio, ella y sus seis hermanos comían allí y ganaban al día un sol por atender las mesas y llevar los platos. María Fe creció con Tabla Caliente y su clientela, tal es la compenetración que tiene con varios de ellos, que incluso invitó a más de uno a su matrimonio. “Somos como una familia”, sentencia y Janet Vaca le da la razón. Janet llegó hace 19 años a Tabla Caliente para hacerse cargo de la limpieza, admiraba la destreza de las cocineras y la dueña se dio cuenta. “La señora Margarita me dio la oportunidad de aprender”. Y en un principio, cuando se equivocaba, la tranquilizaba, le decía que la próxima seguro le saldrá mejor. Hoy Janet –quien nos va a enseñar a preparar un pastel de choclo- es una de las encargadas de la cocina de este restaurante donde se come en familia.

 

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