¡No entiendo lo que quieres!

“De pequeño siempre creí que mis papás me entendían. Pero de un día para otro, todo cambió”. Me lo dijo Matías, de 15 años, momentos antes de que me reúna con sus padres. Dos días antes, totalmente desesperados, ellos me habían llamado porque su hijo estaba insoportable.

Él no tiene idea de cuándo empezó esto. Solo sabe que, de cariñosos y comprensivos, pasaron a gritarle y castigarlo “por nada”. “¡Ay de mí si se enteran por otros de algo que no les he contado! Me hacen un drama, me interrogan como detectives, y eso, a mí, ¡me harta!”.

A solas, sus papás me contaron que la actitud de Matías ha cambiado. Antes era conversador, les ‘chismeaba’ todo lo que pasaba con él y sus amigos. Ahora se encierra en su cuarto y les contesta: sí, no o no sé.

Conversamos sobre los cambios en la adolescencia. Si bien ambos los entendían, habían olvidado un detalle clave en la comunicación: Respetar la intimidad del otro, los sentimientos a la hora de dar y/o recibir el mensaje.

Es bien fácil: Si yo no soy claro y me molesto porque mi hijo me responde mal ante determinada situación, puedo llegar a creer que él (o ella) es un malcriado que no quiere compartir conmigo. De ser así, estaría olvidando ponerme en su lugar. ¿Y qué tal si tuvo un mal día, le duele la cabeza o simplemente hace tanto calor que solo quiere llegar a casa y echarse agua en la cara?

Así, los malentendidos podrían empezar solo por no ponernos en su lugar; y, lo peor, también las malas interpretaciones: ¿Qué me está escondiendo?

¿Qué hacer? Buscar el momento correcto para conversar (si acaba de llegar de jugar fútbol o del colegio, no es un buen momento).

Sean claros y positivos, entiendan que lo más probable es que solo deseen contar algunas cosas. Ya no todas, como cuando eran pequeños. Sean positivos, pues la crítica y el castigo solo los harán más herméticos. Y por último, háganles saber que siempre estarán ahí para ellos, para escucharlos y entenderlos. ¡Buena suerte!

Lucero Calderón

Educadora especializada en armonizar a niños y adolescentes que suelen sacarle canas verdes a sus profesores, dirige el centro psicopedagógico Tangram. Es además la consultora familiar del programa “Bien por Casa”, que transmite TV Perú.

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