Las (erradas) expectativas

De pequeños solíamos imaginar a nuestra pareja ideal. Con cuentos, libros, la televisión y demás referencias externas, fantasiosamente nos han ido enseñando a través de estereotipos cómo tendrían que ser el hombre y la mujer perfectos; y, claro, hemos llegado a visualizar a esa persona perfecta para mí.

En nuestra construcción, sin embargo, hay un ingrediente más. Debemos considerar que hemos crecido siendo testigos -o no- de un referente de relación de pareja: nuestros padres; o, en caso no hayan ya estado juntos, la de ellos con sus respectivas parejas. En consecuencia, según cómo hayan sido esas experiencias, nosotros tendremos dos posibles resultados.

El primero: Si mi padre o madre fueron perfectos a mis ojos, buscaré que mi pareja sea igual; y como ese igual nunca existirá -pues todos somos distintos-, continuaré mi búsqueda incansable diciéndome: “No es como…”; y viviré descartando relaciones.

El otro posible resultado es que, siendo lo que vi de mi padre o madre tan terrible y doloroso, tanto en su forma como en su comportamiento, y no solo en su relación de pareja sino también conmigo -en mi desarrollo-, con absoluto pavor diré: “Mi pareja tiene que ser totalmente opuesta a mamá o papá”. Por lo tanto, al menor atisbo de comportamiento asociable a uno de ellos o a ambos, descartaré la relación. La posibilidad de que se parezca en algo a uno de ellos me causará rechazo.

Así crecemos y avanzamos en nuestras relaciones de pareja, buscando que se asemejen o sean totalmente opuestas a un patrón creado; y nos olvidamos de hacernos preguntas realmente importantes como: ¿Y qué quiero yo? ¿Con qué tipo de persona me puedo complementar y avanzar -de igual a igual- en este camino que es la vida?

Existen incluso preguntas previas aún más importantes: ¿Soy una persona saludable para mí mismo? ¿Lo soy como para establecer una relación de pareja? Si me viese desde afuera, ¿me gustaría estar con alguien como yo?

No lo olvides: Debemos trabajar en nuestra propia realidad y eliminar las expectativas.

Judith Sandoval Alvarado

“Pareja saludable no es la que no tiene problemas”, esta es la premisa de esta psicóloga clínica especialista en terapia de adultos y parejas. También directora del Instituto Peruano de Psicoterapia Gestalt, brinda talleres en el Perú y en el extranjero.

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