La realidad en la pareja

El mes pasado vimos cuán difícil es estar en pareja. Parte de esa dificultad radica en los desacuerdos, que mal orientados pueden convertirse en peleas y deteriorar el amor en la relación.

¿Cómo resolverlos? Pues asumir que somos diferentes es ya un gran paso: reconocer que quien elijo como pareja no cumplirá mis expectativas de ser como yo quiero, sino como él o ella es. Este paso es realmente impactante, pues implica ver nuestro ideal caerse ante nuestros ojos. Sin embargo, tras el impacto inicial y ya ante la realidad, todo es menos tenso y dramático.

Y asumida la realidad, lo que toca es decidir: elijo esa realidad, me quedo en ella pasivamente, la vivo para quejarme o no la acepto y me voy.

Si elijo la primera y sigo en la relación, a la vez podré -yo misma- dejar de exigirme ser quien no soy, podré soltar la tensión de cumplir los estándares del otro, aparentar, callar para que no se enoje, moderar mi personalidad para evitar que “se sienta mal”. Es decir, me permitiré ser una persona real, con defectos y virtudes; y si ambos nos elegimos desde aquello que somos en realidad, entonces podremos avanzar con los pies puestos sobre la tierra.

La segunda opción, quedarme pasivamente evitando la menor situación de conflicto para no salir de las expectativas de los demás (sociedad, familia, amigos, etc.), me demandaría sometimiento, la pérdida de mi identidad y que la relación de pareja se convierta en el único pilar de mi vida, siendo la ruptura algo devastador. El temor a que eso pase dañaría mi autoestima y estimularía mi dependencia emocional.

La tercera, quedarme en la relación para vivir quejándome de ella, sería una autocondena. ¿Elegir a una pareja que no me satisface? Porque si me quejo de ella es porque no estoy satisfecha, ¿verdad? La tortura sería para ambos, pues le señalaría -agresivamente y todo el tiempo- todo lo que hace mal, todo en lo que debería cambiar. Le señalaría, indirectamente, que quiero una pareja que no sea así.

La última opción -irme-, la tomo en caso la realidad de quien elegí “no me parezca”. De quedarme, me generaría dolor. Darme cuenta de eso es duro y difícil, pero tras atravesar el dolor de la realidad me reencontraría conmigo y me reconocería como una persona fiel a mí misma.

Bueno pues, este es el panorama. ¿Qué opción quieres para tu vida?

 

¿Tienes un tema o un caso que te gustaría que tratemos en nuestra próxima columna? Escríbenos a contigo@enel.com

Judith Sandoval Alvarado

“Pareja saludable no es la que no tiene problemas”, esta es la premisa de esta psicóloga clínica especialista en terapia de adultos y parejas. También directora del Instituto Peruano de Psicoterapia Gestalt, brinda talleres en el Perú y en el extranjero.

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