Cachanga rellena

Ingredientes para hacer la masa

– Harina refinada.

– Agua.

– Sal.

Preparación

Oscar recuerda que tanto en Cajamarca como en Chiclayo su madre hacía la masa con harina de trigo, razón por la cual esta antes debía ser molida. Sin embargo, una vez listas tras haber pasado por el aceite hirviendo, en sus cachangas se veía y sentía la fibra del trigo. Ya en Lima, esto no era del agrado de sus comensales, razón por la cual hoy usan harina refinada. Basta verterle agua, batirla y añadirle un poco de sal. Hay que dejarla macerar durante poco más de 2 horas, de lo contrario la masa no tendrá consistencia y se arrancará. ¡Pruebe con los rellenos que más le provoque!

Hectitor’s
Av. Eduardo de Habich 171, San Martín de Porres. Teléfono: 522-4531.
Oscar Burga recuerda haber visto llorar a su madre un par de veces. El 2005, cuando recién llegados a Lima comenzaron a comercializar sus cachangas y nadie les paraba bola, y seis años después, en el Parque de la Exposición, tras ser impactada por el centenar de personas que hacía cola en su puesto en Mistura. Mayor de ocho hermanos, dejó el caserío de Chongomarca, en Cajamarca, para hacer la secundaria. Lo mandaron a casa de una tía en Chongoyape, Chiclayo, hecho que -sin pretenderlo- sacó a relucir un rasgo familiar: su imposibilidad para estar separados, su gusto por ser un equipo. Al año siguiente sus padres vendieron su chacra y le dieron el alcance. El resto de la prole debía estudiar, así que como ambulantes comenzaron a vender desayunos a base de cachangas y champús. Mauro, el segundo, terminó el colegio y partió a Lima. Meses después, Oscar lo siguió. Juntos prepararon el terreno para el arribo del resto del clan. Ya se dijo: en un primer momento sus cachangas no pegaron. Oscar lavaba autos por las mañanas, a las seis de la tarde se sumaba a la carreta donde sus hermanas preparaban el producto. Adela, su madre, comandaba el emprendimiento. Fueron pacientes, confiaban en lo que estaban haciendo; todos realizaban una chamba paralela y, al final de la tarde, eran una sola fuerza. No solo conquistaron a un público, ¡la rompieron en Mistura! Absorbieron todo el aprendizaje que pudieron, crearon una marca -Hectitor’s- y tentaron innovar. Así nacieron las cachangas rellenas que hoy expenden en diez puntos de venta. Unidos, siempre unidos.
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