Acepta las diferencias

Permíteme salir de nuestro tema central -la Mujer- y enfocarme en un hecho cotidiano para nuestros hijos. A ver qué tan conocido te resulta esto: En su escuela primaria, Carmen es señalada a diario por ser la más baja de su salón. Se dirigen a ella con adjetivos como piojo, hormiga, minion.

Darío está en secundaria, de él se burlan y recibe insultos debido a su fe religiosa, en especial cuando se persigna o agradece a Dios por los alimentos que va a comer.

A Julia la discriminan por su color de piel. No juegan con ella ni la invitan a las reuniones y fiestas de cumpleaños. Crece en un ambiente hostil, de tristeza y rencor.

Debido a un problema congénito, Carlos tiene problemas para caminar y usa aparatos ortopédicos en las piernas. Por ello se mofan de él. Sus calificaciones han bajado, ya no quiere ir al colegio.

Estas no son más que unas muestras de la constante discriminación e intolerancia que existen hacia las diferencias. Estas conductas se aprenden, y generan heridas profundas en la niñez. ¿Cómo crecerán los chicos que se sienten superiores y se burlan de otros? ¿Cómo se desarrollará la autoestima de quienes reciben constantes señalamientos? ¿En qué momento de su etapa adulta los papeles se revertirán y se convertirán en personas violentas que harán pasar a otros por aquello que padecieron?

La intolerancia solo viene cargada de violencia (sea aguantándola o ejerciéndola).

Urge realizar cambios conscientes a nivel emocional en la niñez y qué mejor si estos van de la mano con una Educación que fomente las saludables prácticas de convivencia, aceptando lo evidente: que somos diferentes, que somos únicos.

Es responsabilidad nuestra -como sociedad- acompañar este proceso desde nuestro núcleo familiar hasta el laboral y social.

La igualdad de género, por cierto, no tiene nada que ver con la orientación sexual. Implica reconocer que tanto hombres como mujeres, al margen de nuestras diferencias, somos únicos y tenemos los mismos derechos y responsabilidades. Pese a ello, aún hoy estos se niegan o restringen, apelando incluso a señalamientos ofensivos como : “No camines así, pareces hombre” o “No llores, eso es de mujercitas”.

Aprendamos a aceptar, ¡a tolerar! En caso seas de aquellos a los que les cuesta mucho, por lo menos aprende a no violentar.

Judith Sandoval Alvarado

“Pareja saludable no es la que no tiene problemas”, esta es la premisa de esta psicóloga clínica especialista en terapia de adultos y parejas. También directora del Instituto Peruano de Psicoterapia Gestalt, brinda talleres en el Perú y en el extranjero.

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