Acepta las diferencias II

En nuestra última columna comenzamos a tratar sobre la importancia de ponernos en los zapatos de quienes son señalados y discriminados. ¿Te has preguntado cómo nació la idea socialmente aprendida de que hay personas ‘mejores’ que otras o que los hombres tienen más derechos que las mujeres y merecen recibir más y mejores oportunidades?

Si bien tanto la sociedad como la escuela cumplen roles fundamentales para el desarrollo del ser humano, el núcleo familiar también tiene una gran responsabilidad en ello, ya que muchas enseñanzas se inculcan a través de situaciones cotidianas, como premiar o preferir la fuerza y rudeza cuando se trata de hombres, o la pasividad y sumisión, en el caso de las mujeres.

Si se trata de tener permiso para salir, por ejemplo, se suele escuchar: “Los niños son de la calle, las niñas de su casa”. Mensajes como este le enseñan a nuestros hijos que la libertad y la autonomía corresponden solo al varón.

Cuando hay que realizar quehaceres cotidianos en casa, las mamás suelen pedir ayuda a sus hijas, sin tomar en cuenta al esposo o hijos hombres. “Sírvele la comida a tu papá y a tu hermano”. A través de estos mensajes se educa a la mujer para que se sobrecargue de responsabilidades que tendrían que ser compartidas.

Lo mismo pasa con los deportes: se niega a las niñas la posibilidad de la práctica del fútbol. “Te puedes golpear o caer”. De esa manera les inculcan indefensión y vulnerabilidad, vistas estas como debilidad o desventaja.

Está claro que la lista de ejemplos podría ser interminable, el punto es que si hoy demandamos igualdad entre hombres y mujeres, pues tenemos que formarnos bajo un mismo esquema de valores y responsabilidades, donde todos somos capaces de todo. Así, juntos, compartiendo responsabilidades y derechos, podremos alcanzar un mejor desarrollo social, psicológico y emocional.

Judith Sandoval Alvarado

“Pareja saludable no es la que no tiene problemas”, esta es la premisa de esta psicóloga clínica especialista en terapia de adultos y parejas. También directora del Instituto Peruano de Psicoterapia Gestalt, brinda talleres en el Perú y en el extranjero.

COMENTA